Pueden matar al hombre, jamás a la idea

Ernestine L. Rose

Frances Wright fue la primera mujer que habló de la igualdad de sexos en este país (EE.UU). Tenía que romper el muro del conservadurismo, tan endurecido por el tiempo y su recompensa era previsible- la misma recompensa que se otorga a los que constituyen la vanguardia de cualquier movimiento. Fue objeto del odio, de la calumnia, de la persecución por parte de la gente. Pero eso no fue lo único que recibió. ¡Ah! tuvo también su premio – un premio que ningún enemigo podía arrebatarle, que ningún calumniador podía desprestigiar – el eterno premio de saber que había cumplido con su deber; el premio que supone el tener la conciencia tranquila; el premio de saber que había tratado de beneficiar a las generaciones futuras…

Fragmento de su discurso de 1860

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