Traiciones de Eduardo Galeano

¿Hasta cuándo seguiremos llamando “guerra civil” al golpe de Estado del generalísimo Franco contra un gobierno democráticamente elegido?

¿Hasta cuándo el presidente de México seguirá gobernando desde China?

¿Hasta cuándo seguiremos llamando “procesos” a las dictaduras militares en América latina?

¿Hasta cuándo seguirán llamándose “apremios” a las torturas practicadas en diversos lugares del planeta?

¿Hasta cuándo los estudiantes de Guerrero seguirán desaparecidos por arte de magia?

¿Hasta cuándo las guerras que castigan al mundo seguirán negándose a reconocer que matan para robar, aunque invoquen a Dios o la Patria?

Peter Burke

“Los historiadores tienen sus propios dioses. Y nadie puede negar que Burke es uno de ellos. Intocable. Y debo decir, que con razón”.

Acabo de ponerlo en Twitter porque es la sensación que acabo de tener leyendo Visto y no visto. El uso de la imagen como documento histórico de Peter Burke. Obviamente le conocía de antes. Y ya había leído cosas suyas. Hasta ahora lo que pensaba de Burke era básicamente que por fin uno de esos grandes historiadores alabados por todos escribía bien. Y cuando digo bien quiero decir que se le entiende bien. Que cualquiera, sea historiador o no puede entenderle perfectamente, sin sentirse estúpido y desorientado.  Así que ya me caía bien. No puedo negarlo. Me caía bien porque tengo una pelea personal contra todos aquellos científicos – si hablo de los historiadores también – que creen que la ciencia consiste en escribir todo muy complicado, muy enrevesado, que parezca muy académico, de forma que probablemente ni ellos mismo sabrían a que se refieren si se leyeran otra vez. Pero claro eso se debe a que ellos son muy listos. En cambio los historiadores culturales, como Burke, se dedican a “eso”, “la cultura”, algo claramente inferior y por eso se puede permitir el lujo de escribir bonito. Ellos en cambio estudian cosas tan complejas y superiores que no pueden permitirse ese lujo. No todo el mundo puede entender lo que ellos estudian.

El caso es que estaba leyendo este libro, tratando de encontrar ideas y citas que me salven de la asignatura de Asia en el siglo XX en la que me matriculé (¡quién me manda!) en el máster que estoy haciendo. Y leyéndole encuentro perlas como las que os voy a copiar y pienso ¿hay algo de lo que Burke no hable?. Un genio este hombre.

“Hoy en día al lector le costará trabajo tomarse en serio la idea de las razas monstruosas, reconocer que nuestros antepasados creían en su existencia o al menos en la posibilidad de su existente en algún lugar. Ese escepticismo resulta hasta cierto punto paradójico, si tenemos en cuenta las numerosas imágenes de extraterrestres que circulan. Al margen de eso, seguimos viendo a los grupos humanos culturalmente alejados de nosotros de forma estereotipada. Un ejemplo evidente de ello sería el de “terrorista”, termino que habitualmente evoca una imagen de violencia extrema e irracional. Si esos “terroristas” – irlandeses, palestinos, kurdos, etc. – son calificados de “guerrilleros”, recuperan su rostro humano y de paso unos motivos, por no decir unos ideales, inteligibles. A consecuencia de la decadencia de la figura del “otro” como comunista tras la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, se han popularizado especialmente a través del cine, sobre todo durante los años noventa, las imágenes de terroristas musulmanes. El “terrorismo” se asocia con otros términos peyorativos igualmente mal definidos, tales como los de “fanatismo”, “extremismo” y más recientemente “fundamentalismo”. Esas imágenes hostiles del Islam se relacionan con lo que a menos se llama mentalidad “orientalista”” (páginas 161 – 162)

“Las imágenes son testigos mudos y resulta difícil traducir a palabras el testimonio que nos ofrecen. Pueden haber tenido por objeto comunicar su propio mensaje, pero no es raro que los historiadores hagan caso omiso de él para “leer entre líneas” las imágenes e interpretar cosas que el artista no sabía que estaba diciendo. Evidentemente semejante actitud comporta graves peligros” (página 18)