Desde algún puerto en las montañas del Sureste mexicano

Subcomandante Insurgente Marcos

Pirata extraviado, profesional de la esperanza, transgresor de la injusticia, bandido de suspiros, amo de la noche, señor de la montaña, hombre sin rostro y sin mañana, y ahora, confeso conspirador que pinta barcos del color de “Aguascalientes”, es decir, del color de la esperanza

Agosto de 1994

México, con un cercano, eso espero, viento a su favor

28 de mayo de 1994

En fin, Marcos es un ser humano, cualquiera, en este mundo. Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, resistiendo, explotando, diciendo “¡Ya basta!”. Todas las minorías a la hora de hablar y las mayorías a la hora de callar y aguantar. Todos los intolerados buscando una palabra, su palabra, lo que devuelva la mayoría a los eternos fragmentados, nosotros. Todo lo que incomoda al poder y a las buenas conciencias, eso es Marcos

Fragmento de la carta del Subcomandante Marcos a Gaspar Morquecho (2 de febrero de 1994)

“Porque resulta, señor Morquecho, que el heroísmo y la valentía no se encuentran solo detrás de un fusil y un pasamontañas, también están frente a una máquina de escribir cuando el afán de verdad es el que anima a las manos que teclean

[...]

Dígales a todos ellos que si los que hoy gobiernan tuvieran la mitad de estatura moral que ustedes tienen, no hubieran sido necesarios ni los fusiles, ni los pasamontañas, ni la sangre en las montañas”

Frase 144

Y cuando la polvareda que nuestra rebelión ha levantado se disipe, la gente descubrirá una verdad fundamental: en toda esta resistencia y esta reflexión, Marcos no ha sido sino un combatiente más. Por eso digo siempre: si quieres saber quién es Marcos, quién se esconde bajo el pasamontañas, toma un espejo y mírate, el rostro que descubrirás es el de Marcos. Porque todos somos Marcos.

Subcomandante Marcos en Marcos. La dignidad rebelde de Ignacio Ramonet

 

Por si lo lees, ¿has visto? ¡es V!