Fragmento de ‘Curso urgente de política para gente decente’

“Reformismo y revolución discuten con formas institucionales hoy profundamente transformadas que pertenecen a un mundo anterior y a una conciencia retirada: la de la identidad única ligada a nuestra condición laboral y nacional. Y por eso ambos necesitan articularse a la vez con lo tangente, lo flexible, la libertad individual y colectiva maximizada,  la irreverencia y la risa: el pensamiento rebelde.
No es vano, rebeldía, recuperada con el triunfo mundial del mensaje zapatista (“mandar obedeciendo”, ” para todos todo”, ” los rebeldes se buscan entre ellos”) no es sino el alma libertaria que ha perdido todas las batallas (Bakukin frente a Marx, Rosa Luxemburgo frente a Lenin, Trostki frente a Stalin, el anarquismo,  durante la guerra civil española frente al comunismo)”

Juan Carlos Monedero

“Pregunté a la tarde de abril que moría:
– ¿Al fin la alegría se acerca a mi casa?
La tarde de abril sonrió: – La alegría
pasó por tu puerta – y luego, sombría-
Pasó por tu puerta. Dos veces no pasa”

Antonio Machado

25 de febrero

Hoy vacunan a mi abuelo. 93 años. Un individuo que en términos económicos ya no es más que una carga para el Estado. Y le van a vacunar, para intentar salvarle la vida. ¿No es increíblemente bonito?
Y me da por pensar en cuánta gente ha luchado a lo largo de la Historia, la de España y la del mundo, en general, para lograr asentar el derecho a la protección de la salud. Y pienso cuantos han recibido palizas, condenas y muerte en esas luchas. Y entonces me acuerdo de la piel tan fina que tienen algunos cuando se queman contenedores y me entra una rabia…
Ninguna de las grandes conquistas de la Historia se ha conseguido pacíficamente dejándose pisotear. Ni el derecho a voto. Ni la jornada laboral de 8 horas. Ni la educación. Ni la sanidad. Ni el derecho al aborto. Ninguno. Jamás. Así que más allá de entrar en discusiones sobre si el uso de la violencia es o no legítima (tengo una opinión muy clara al respecto), lo que me sale pensar ahora es: gracias. Gracias eternas por haberos jugado la vida por el futuro. A veces ni por vosotros. Por los que vendríamos después. Os debemos la vida.

Todo lo demás, no de Gata Cattana

Que sí, que todo eso es verdad.

Que portamos estandartes incendiarios
y discursos agresivos
y consignas de venganza
que dicen
muy poco de nosotros,
y que a veces da miedo pensarlo,
que vamos por ahí
con el ceño fruncido
y de nada nos sirve.

Que increpamos
y discrepamos de todo
cuanto se conoce,
por más lógica matemática
que me cuentes,
por más sentido común
que me vendas,
que no se consigue nada
por esas sendas que auguramos
día tras día cuando la desidia
nos infla la panza.

Que no reconocemos
autoridad ninguna
y sembramos la polémica
y todo es política
y qué pesados os ponéis con eso
y Ana hija, qué poco sabes de la vida.

Todo eso es verdad.

Que no hemos trabajado
ni un sólo día.
Lo dices como si fuera el progreso.

Lo dices como si por eso
nuestra palabra valiera la mitad
y tuviéramos que demostrar que
somos dignos del pan que comemos.

Que en qué me baso,
que la vida es así y asao
y que lo que inventamos no tiene
ni pies ni cabeza,
que los libros son muy bonitos
pero son libros
y que Ana hija,
cuándo bajarás a la tierra.

Que te crees Don-Quijota
y vas por ahí combatiendo gigantes
cuando aquí fuera sólo quedan
las ruinas de Bankia.

Todo eso es verdad.

Porque cada vez son menos
los momentos de lucidez pero todavía
los tengo.
Y también tengo altos conocimientos
en geopolítica y me sé todo el cuento,
a ver si ahora os creéis que habéis descubierto América,
que donde manda capitán no manda marinero
y todo eso.

Somos jóvenes pero no somos idiotas.

Y puede que parezca un poco de idiota
este proyecto que me encomiendo,
lo de ir por ahí huesudamente,
paupérrimamente a lomos de Rocinante
combatiendo a magnates que son peor
que cien gigantes,
que mil gigantes,
de los de antes,
de los que molaban.

Estamos luchando contra un invisible.
Estamos luchando en cada flanco,
contra todos, contra nosotros mismos
porque todo es política y qué pesados os ponéis
con el temita.

Que cualquiera nos parece
un enemigo potencial
en un entorno hostil que
nos excluye,
nos ningunea la palabra
y nos aburre.
Nos aburre mucho,
eso es lo peor.

Y por eso arengamos paridas
y tenemos este humor tan hijoputa,
porque si no dime tu a mí
cómo se aguantan los veintitrés
en esta celda,
en esta España que rezuma desvergüenza,
cómo se aguantan los debates de primates,
del y tú más, pues tú más…
Si no es blasfemando en cada flanco,
en tanta medida como nos dejan,
porque muchas veces pienso cosas
que no puedo escribir
y tengo que reírme yo sola
y la gente se cree que estoy loca.

Una loca que se ríe de cosas
que está prohibido escribir.
Esa es la España que nos calza.

Por eso nos mofamos
ahora que podemos,
y nos declaramos insumisos,
y enarbolamos un
QUE SE JODAN
tan grande que ni les cabe,
y bailamos sobre tumbas,
y vivimos en pecado
según todos los credos,
y nos gusta lo prohibido
e incluso han conseguido
que nos guste lo que somos.

Niñatos soñadores
que inventan fórmulas definitivas,
que cantan todavía insaciables
a pesar de los momentos de lucidez,
a pesar de que luchamos contra un invisible
y la tarea nos quede, probablemente,
demasiado grande.

Algunos todavía no han desertado.
Algunos todavía creen en una idea.

(Todo lo demás es estar muerto.)