El feminismo punk

Un domingo cualquiera, en la portada de El país semanal: Angelina Jolie habla de su idílica vida amorosa (por fin reconducida tras un pasado ‘demasiado’ salvaje), de su adopción compulsiva de niños del Tercer Mundo, de su compromiso con instituciones humanitarias. En los fotos, vemos a la actriz bella, sexy, delgadísima… Menos mal que está Virginie Despentes para poner las cosas en su sitio: “El ideal de la mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, (…) esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, ésa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso que no exista”.

Hablamos de la autora de Teoría King Kong (Melusina, 2007), un libro que ya desde sus primeras frases es difícil de abandonar: “Escribo desde la fealdad y para las feas, las viejas, las camioneras, (…) todas las excluidas del gran mercado de la buena chica”. Virginie Despentes es sobre todo conocida por ser la autora de la novela Fóllame, así como de la película del mismo nombre. A la francesa parece perseguirle la polémica y un coro de voces escandalizadas con sus escritos, pero ella no teme meterse en aguas pantanosas. En Teoría King Kong se atreve con temas que, como la prostitución, la violación o la pornografía, han suscitado grandes confrontaciones en el feminismo y en la sociedad, y lo hace sin tapujos, de una forma visceral que seguramente no gustará a todas y escandalizará a muchos, pero que difícilmente dejará indiferente.

Todo esto, además, lejos de alturas intelectuales que miran la realidad sin pringarse: en primera persona, atreviéndose a exponer sus vivencias personales. Despentes, como buena hija del punk, no pretende agradar a nadie ni caer bien, escupe sus frases con rabiosa sinceridad, directas al estómago de los bienpensantes. Reivindica un feminismo que, como el punk, sea como un escupitajo en la cara de las buenas costumbres, de lo que se espera de nosotras, de lo políticamente correcto. Despentes pone al descubierto las diferentes estrategias que se han puesto en marcha para contrarrestar las conquistas del feminismo, como la culpabilización y sensación de fracaso que parece perseguirnos a las mujeres, o la “re-feminización” que se impone a nuestros cuerpos, una forma de ‘tranquilizar’ a los hombres ante los avances logrados (“Nunca antes una sociedad había exigido tantas pruebas de sumisión a las normas estéticas, tantas modificaciones corporales para feminizar un cuerpo”). Un análisis irreverente aderezado con vehementes dosis de autocrítica (“¿Cuál es la ventaja que sacamos de nuestra situación que hace que merezca la pena que colaboremos tan activamente?”), conciencia de clase y apelaciones a la emancipación masculina (“la virilidad tradicional es una maquinaria tan mutiladora como lo es la asignación a la feminidad”).

Después de todo lo dicho, podría parecer que la Despentes ve el panorama muy negro y entona el no future, pero no. Con sus hermosas palabras finales les dejamos: “El feminismo es una aventura colectiva, para las mujeres pero también para los hombres y para todos los demás. Una revolución que ya ha comenzado”.

 

( articulo sacado del Diagonal, podeís pinchar aquí para leerlo en su pagina)

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