Fragmento 2 de cielo abajo

– Hace seis años, tenias nueve años cuando pasó lo que te voy a contar. Una historia de tu héroe aviador, Ramón Franco.

De repente, nos intenrrrumpió un estremecedor aullido sobre la ciudad. Lo oía por primera vez y no pude evitar pegar un bote en la silla. DOn Manuel me puso una mano en el hombro.

– Las sirenas de alarma. Vienen aviones. Hay que bajar- dijo, poniendose en pie. Era entonces o nunca.

El siguió con sus historia de Ramon FRanco. Yo lo atendía con curiosisas verdadera, a pesar del inminente bombardeo.

– En mil noveciendo treinta, en diciembre, cuando todavía estaba el rey en España, hubo una conspiración para derrocarlo. Ramón Franco, que siempre ha sido republicano, estaba entre los conjurados. Subió a su avión, lo cargó de bombas y despegó rumbo al Paladio Real. Su plan era bombardearlo en un espectacular golpe de efecto, atar directamente al Rey. Divisaron el palacio, él y su copiloto. Estaban listos para soltar las bombas cuando Ramón vió en el patio del palacio algo que le paralizó. Dudó, el avión pasó de largo, viró unos cientos de metros más allá, y volvió para intentarlo de nuevo.

Empezaron a sonar explosiones. ¿lejos? ¿cerca? imposible definirlo, tal vez eso era lo más pavoroso. Apresuramos el paso. DOn Manuel elevó la voz, aceleró su narración.

– Pero los dos hombres sabían que lo que habían visto les impediría soltar las bombas. Y en efecto…Regresaron derrotados. A las pocas horas, el golpe fracasó. ¿ sabes porque no soltaron las bombas? POrque en el patio del Palacio Real habí niños jugando, y su moral de hommbrs del aire, ¡de heróes del Plus Ultra!, les impedia lograr sus objetivos si el precio era el asesinato de niños.¿ Comprendes? solo hace seis años. Hoy sin embargo, eso no importa. Madrid tiene que caer. A cualquier precio, Franco y sus asesinos han inventado un sistema nuevo de horro: bombardear las ciudades. Hacerlo sistematicamente.

– Cuando seas viejo, Joaquin, acuérdate de lo que te digo- exigió Manuel, mirandome a los ojos-. EN el futuro , los hombres inventarán aviones nuevos y mejores. Y bombardearán las ciudades, esterminarán a la gente, Pepas de todo el mundo y de todas las razas asesinadas mil millones de veces, gente como nosotros ahora. Nos llaman criminales para justificarse. Pero somos la gente. Y esos de ahí arriba son los asesinos y lo serán siempre. EN esta guerra y en las del siglo que viene. Ellos y quienes los mandan. Antes o después uno tiene que elegir: estar en un bando o estar en el otro.

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