¿Que vamos ha hacer?

Desorientados, dispersos, confundidos,
los revolucionarios de por aquí
enfrentan la penúltima crisis del capitalismo.

Abrazando distintas banderas
o quemando todo símbolo pasado,
comunistas, socialistas, libertarios y anarquistas
se miran perplejos aferrándose a pequeñas luchas
o grandes palabras, proponiendo lo más nuevo
o insistiendo en lo de siempre;
y mientras tanto la tasa del paro sobrepasa el 15%,
los bancos se embolsan fuertes sumas de dinero
extraídas directamente de los bolsillos de los trabajadores
que ven día a día congelarse sus salarios
mientras se calienta el clima,
los inmigrantes indocumentados pululan
de sur a norte por las nuestras calles y campos,
las grandes empresas productivas amontonan su stock,
recuentan sus pingües beneficios
y miran de reojo cómo deshacerse de la forma más barata
de la mano de obra ahora inservible,
los soldados baten el cobre en delirantes guerras
productoras de victimas y miseria,
los anunciantes deslumbran al mundo
con sus idílicos mundos soñados
en los que todo se compra
y se vende porque nada tiene valor,
las gentes rebuscan en las basuras
en busca de alimento y los ayuntamientos
prohíben rebuscar en los contenedores
en busca de tesoros,
la población se desvive por los resultados deportivos
o por pasajeros personajes de estúpidas contiendas televisivas,
las casas se quedan vacías o a medio construir,
los inmigrantes se hacinan en pequeños pisos,
cada vez más gente duerme en las calles,
más transeúntes buscan refugio,
la policía desaloja a cachiporrazos centros sociales
y provistos de bulldozeres reducen barrios a escombros.

Desorientados
por el rumbo que tomó la historia
(los tumbos que dio)
o por la abrupta reaparición de ésta
una vez que había sido anunciada su defunción,
los revolucionarios se ven incapaces de imaginar la utopía futura
y de valorar en su justa medida
los indudables logros del pasado
y los aciertos del presente.

Dispersos
en grupos, grupúsculos, facciones
de la fracción que custodian la llama verdadera
de la auténtica pura revolución,
los revolucionarios de por aquí
se alejan cada vez más de ese frente unitario
y popular que podría derruir las viejas estructuras
de un modo de producción caduco
que tiene secuestradas
las potencialidades del hombre
para habitar un mundo bueno y bello.

Confundidos
por tanta palabrería,
tanta confrontación,
tanta falsificación de los hechos pasados,
tanto concepto deslumbrante
y tanta charlatanería
los revolucionarios de por aquí
no tienen una visión clara de la situación
y se alejan de una praxis revolucionaria
que les permita conseguir una correlación de fuerzas
más favorable para alcanzar sus objetivos.

Desorientados, dispersos, confundidos.
Y ya ha llegado la hora.

Leído aquí

Desorientados disfersos o confundidos, una nueva asamblea surge en un instituto, espero grandes cosas de ella.

Algunas noticias interesantes:

Amadeu Casellas comienza una nueva huelga de hambre

Sobre Bolonia, leído en la CNT

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