Fragmento de La puerta del Sol

En la cocina de la vivienda de los porteros el fugitivo Mauricio se dejó caer sobre una silla, sacó la petaca y, acodado sobre el hule de la mesa, se puso a liar un cigarrillo para tranquilizarse.
– Aunque a veces va a las reuniones, y yo también a algunas, mi Ramón ya hace tiempo que no se mete en nada. Los años le pesan…Tenemos un hijo…el trabajo del teatro es muy inseguro…Además. con tanta violencia inútil, tantos peligros, tantos sufrimientos para nada, ha ido poco a poco perdiendo las esperanzas.
– No hay porque tener esperanza. Eso es ponerle fechas al futuro , a la historia; basta con tener razón.

[Fernando Fernán-Gomez]

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