Exhumación de los cuerpos de la fosa de Joarilla de las Matas

Llorar por los muertos de otro, por los que sentimos nuestros también. Llorar cuando te cuentan las historias, cuando los antropólogos relatan todas y cada una de las heridas que sufrió la persona, el individuo, el cadáver que nosotros desenterramos de la tierra del olvido. Emocionarte cuando un compañero dice con tan pocas palabras lo que tú sientes: ” Yo no pude disfrutar de mi abuelo, así que cada vez que desentierro a alguien al que mataron como a él, siento que es mi abuelo. Para mí todos son mi abuelo. En mi caso, todos son el hermano de mi abuelo, quien sin tener la mayoría de edad se fue a luchar del lado del frente republicano. Lo cogieron, lo mataron, se lo arrebataron a una madre que jamás pudo superar ese dolor. Se lo arrebataron a mi abuelo quien no pudo tener a su hermano más. Le quitaron la vida, nos lo quitaron.

Tratar de evitar darte cuenta a cada momento que lo que desentierras es una persona, asesinada, tirada en una fosa común, como si fuera algo que sobra. Cuerpos que junto a ellos conservan sus objetos personales, peines, botones, zapatos, lápices y trozos de periódico, eran personas, son personas.  Tratar de evitar darte cuenta porque sino sería demasiado duro dedicarle horas al día, tocando los huesos, limpiándolos de tierra, desenterrarlos poco a poco, pincelada a pincelada. Sentir escalofríos, rabia, tristeza, desesperanza, angustia y el dolor infinito e inexplicable. Y sin embargo, cuando uno sale de ese pasado abrumador, que debe ser descubierto, sacado y desenterrado, además de la tristeza siente muchas cosas más. Te sientes útil al trabajar para que alguien pueda tener y enterrar a sus muertos. Sientes que no todo está perdido con cada una de las personas que se acercan interesadas por saber que crímenes se cometieron allí. La esperanza te invade el cuerpo, es cierto que se mezcla con esa tristeza, con la soledad abrumadora que infunden los cuerpos, con el sentimiento de derrota y la horrible sensación de que el mundo está repleto de atrocidades y de gente atroz. Pero sientes esperanza, porque de repente cuando sales de tu ensimismamiento mientras trabajas en desenterrarlos, miras a tu alrededor, y ahí están todos, voluntarios la mayoría y sino expertos que han decidido dedicar sus conocimientos y su vida a sacar a la gente de allí, a devolverselas a sus familias, a devolverles la dignidad, el respeto, la memoria y el lugar en la historia que merecen. El mundo está lleno de gente atroz, pero en ese momento sientes que la cantidad de gente maravillosa que sigue peleando por las cosas importantes de la vida, es enorme.

Y entonces te das cuenta, de que así como el pasado del mundo está lleno de una tristeza infinita, el futuro, sin embargo, está repleto de una esperanza, igual de infinita.

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s