Fragmento del Congreso de Saint-Imier de 1872

Dicho Congreso fue fundador de la Internacional de Saint-Imier, organización anarquista creada en 1872 tras la expulsión de los anarquistas de la I Internacional obrera por parte de los marxistas en el Congreso de la Haya de 1872.

Acerca de las resoluciones del Congreso de la Haya establecen que si, como los marxistas afirman, el primer deber de proletariado es la conquista de poder político esto solo sirve para “separar [a la clase obrera] del camino que para lograr su emancipación debe seguir, que consiste en tender a destruir todos los poderes, no a conquistarlos; pues si a conquistarlos para sí fuera, no haría más que lo que hasta el presente han hecho todas las clases privilegiadas…”

 

Naturaleza de la acción política de la clase trabajadora

Considerando:
Que querer imponer al proletariado una línea de conducta o un programa político uniforme,
como la única vía que pueda conducirlo a su emancipación social, es una pretensión tan absurda
como reaccionaria;
Que nadie tiene derecho a privar a las secciones y federaciones autónomas el derecho
irrefutable a dirigirse por sí mismas y seguir la línea de conducta política que crean la mejor, y que toda tentativa similar conduciría fatalmente al más repugnante dogmatismo;
Que las aspiraciones del proletariado no pueden tener otro objetivo que el establecimiento de organizaciones y federaciones económicas absolutamente libres, fundadas sobre el trabajo y la igualdad de todos y absolutamente independientes de todo gobierno político, y que estas organizaciones y federaciones no pueden ser otra cosa que el resultado de la acción espontánea del proletariado, de las organizaciones de oficio y de los municipios autónomos;
Que toda organización política no puede ser otra cosa que la organización del dominio en beneficio de una clase y en detrimento de las masas, y que el proletariado, si quisiera apoderarse del poder, se convertiría en una clase dominante y explotadora.
El congreso reunido en Saint-Imier declara:
1.- Que la destrucción de todo poder político es el primer deber del proletariado;
2.- Que toda organización de un poder político llamado provisional y revolucionario para
llevar a esa destrucción no puede ser otra cosa que un engaño más, y sería tan peligroso para el
proletariado como todos los gobiernos existentes en la actualidad;
3.- Que rechazando todo compromiso para llegar a la realización de la revolución social, los
proletarios de todos los países deben establecer, fuera de toda política burguesa, la solidaridad de la
acción revolucionaria.

… Todo Estado, es decir, todo gobierno y toda administración de las masas populares, fundad necesariamente en la burocracia, en los ejércitos, en los tribunales, en el espionaje y en el clero, jamás podrá establecer la organización social sobre el trabajo libre y la justa participación en los productos pues por la esencia misma de su institución es tiránico e injusto.

El obrero solo podrá emanciparse de la opresión secular sustituyendo al Estado absorbente y desmoralizador por la libre federación de todos los grupos productores fundada sobre la solidaridad.

 

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