Eduardo Galeano, Días y noches de amor y de guerra

Pero ¿y las jaulas invisibles? ¿En qué informe oficial o denuncia de oposición figuran los presos de miedo? Miedo a perder el trabajo, miedo a no encontrarlo, miedo de hablar, miedo de escuchar, miedo de leer. En el país del silencio, se puede terminar en un campo de concentración por culpa del brillo de la mirada. No es necesario echar a un funcionario: alcanza con hacerle saber que puede ser destituido sin sumario y que nadie le dará nunca empleo. La censura triunfa de verdad cuando cada ciudadano se convierte en el implacable censor de sus propios actos y palabras.

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