Último primer día

Hoy ha sido el primer día del último cuatrimestre que haré en la carrera de Historia. No me he dado cuenta de lo importante que era el día hasta que me he encontrado esperando fuera del aula en la facultad. No es que el día haya tenido nada de importante, pero marca el inicio de la cuenta atrás. En tres meses y poco se va a acabar lo que empecé hace 4 años.

Hace tiempo que tengo esa sensación. Que es compartida por los que están en la misma situación. Es muy parecida a cuando estás a punto de acabar segundo de bachiller y la selectividad. Llevas dos años preparándote para eso (ahora cuatro) para llegar a ese final. Así que en todo lo que te has centrado es en llegar al final. Nada más que el final. Y de repente lo ves tan cerca, que te da por levantar la vista y te das cuenta, de lo que ya sabías, obviamente ese no es el final de todo. Y te preguntas ¿después que?.

Reconozco que me tranquiliza saber que aun quedan tres meses para tener que hacerme esa pregunta de verdad. Pero aun así no está de más tener algunos planes. No fuera a ser que los tres meses pasen volando. Para empezar no lo siento como el gran final de algo, lo siento más bien como el inicio de algo nuevo. Y con nuevo no me refiero a totalmente distinto, sino a algo con nuevos objetivos, nuevos finales a los que encaminarme. Y para entonces tengo algunos planes. Concretamente tengo tres. No depende todo de mi claro, como casi todo. Así que mis planes tienen que ver más bien con las eventualidades que pueda haber. Con que la nota sea suficiente, con encontrar trabajo, con encontrar casa, y con otras cosas más importantes. Con las distintas circunstancias que pueda encontrarme. Digamos que dos de ellos son planes más tranquilos, estables, que implican cosas muy parecidas a las que tengo ahora mismo. Al menos en cuanto a estudios se refiere. El otro es el plan de huida. El plan B de todos los planes. Es el aire cuando todo falla. El comienzo desde cero. Porque lo bueno (o malo) que tienen los momentos como este es que te permiten empezar de cero, o al menos te dan la posibilidad. Cuando acabas algo que tenías que terminar, ese algo deja de atarte a un sitio y lo único que te hace quedarte son las otras cosas.

Si soy sincera, me gustan más los dos planes que implican quedarme aquí en Madrid. Que al fin y al cabo es “donde siembre regresa el fugitivo”. Aunque el plan B está bien, como plan, el problema es que es una huida, y significará que Madrid ya no tiene nada para mi. Así que el plan B supondría en cierto modo un comienzo más radical. Aunque hay cosas que no terminan sin más. Mi plan B significa en gran parte que me doy por vencida. Momentáneamente, claro. Nunca definitivamente. Pero me doy por vencida. Así que en realidad, espero no tener que coger esa escapatoria. O sino que huyan conmigo

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