Tenía razón Grey

Hay dos cosas en la vida muy difíciles de encontrar. Una es el amor de tu vida, pero la segunda no es menos importante, un alma gemela. Alguien con quien puedes hablar de todo, incluso del amor de tu vida. Alguien que esté a muerte contigo en todos los aspectos de la vida. A quien acudir cuando quieras reír, cuando estás sola, cuando estás triste. Alguien que sea el segundo apoyo en tu vida. Las dos patas esenciales que te mantienen en pie.

Ambas son realmente difíciles de encontrar. Aunque creo que, tarde o temprano, todos las acabamos encontrando en algún momento. Yo he tenido suerte. He encontrado las dos ya. Y eso hace más difícil el hecho de haber perdido a mi alma gemela. Ha dejado de ser quien era y yo me he quedado sola. No tengo a mi mejor amiga para hablar de política y no sentirme un perro verde en este mundo. No la tengo para salir por las tardes a contarla mis inseguridades, mis miedos. Ni para contarla lo feliz que soy. Tampoco la tengo para sentirme segura. Ni para meterla en mi vida. Para que se lleve bien con él y saber que nunca me van a fallar ninguno.

No la tengo. Y el resto son simples imitaciones. Ni siquiera eso. No se acercan ni un poco a lo que ella era. No me hacen reír como ella. No me siento menos sola cuando están. A veces incluso me hacen sentir más sola aun, por comparar con lo que se que se puede llegar a tener.  No me hacen sentir confianza. No siento que pueda ir a llorarles mis penas. Ni siquiera creo que pueda contarles mis mayores miedos. Sé que me fallarán. No como ella quizás. Puede que no sea tan bestia, tan radical. Y es que en realidad nadie es como ella. A nadie se le va a calentar la boca como se le calentaba a ella. Nadie va a ser tan insensible conmigo como ella. Pero nadie me va a apoyar a muerte como lo hizo ella tantos años. De nadie me voy a poder fiar jamás como de ella.

Y se que el resto me fallarán. En lo importante. En lo que de verdad me duele a mi. Harán las cosas que más miedo tengo que me hagan. Con o sin intención me fallarán donde siempre me han fallado. Volveré a sentirme vacilada. Sola. Estúpida. Y encima no estará ella para contárselo. Para que me tranquilice. No tendré a mi alma gemela para acudir a que me rescate.

No sé si lo habéis entendido leyéndome, pero ella existe. No está muerta. Solo que la que era mi alma gemela, ya no existe más. Dejó de ser ella cuando hace un año cambió. Y dejó de ser algunas de las cosas que yo más admiraba de ella. Cosas que me hacían sentir orgullosa, me hacían sentir incluso pequeña porque eran mejores que las mías. Y yo solo aspiraba a ser tan radical, tan de izquierdas, tan cabezota, tan fiel a mis ideas.

Se fue y me dejó sola. Con un montón de muñequitas que no van a hacer que la vida sea mejor. Un montón de mierda que solo me hace echarla más de menos. Un montón de falsas lealtades que me hacen sentir jodidamente sola y triste porque ella no está.

Ojala volviera y se fueran todas. Lejos de aquí. Lejos de mi vida.

Ojala volviera y se me quitara esta sensación de que no se puede confiar en nadie. Por que a pesar de todo lo que no puedo perdonarla, jamás podré acusarla de no poder confiar en ella. Y de un tiempo a esta parte la confianza es una palabra que ya no tiene sentido.

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