La defensa de Tsipras

Llevo dos años estudiando a la Nueva Izquierda Latinoamericana. Y ahora que no me oyen los puristas de la objetividad, enamorándome de ella. Lo que más me alucinó la primera vez que empecé a adentrarme en ese mundo fue la cantidad de experiencias, de prácticas, de teorías, de métodos, de estrategias, que llevan probando desde hace veinticinco años. Me sorprendió, lo reconozco, porque eurocéntrica yo, no sabía que había algo más que partidos pequeños, terceras fuerzas con un 5% de los votos peleando porque alguien les escuche en el Congreso. Pensaba que ya no había nada. Me había creído, sin conocerla aun, la teoría de Fukuyama. De hecho cuando empecé a interesarme por la política, la europea, lo que más me llamaba la atención era el anarquismo. Era la única ideología de izquierdas que me parecía respetable aquí en el norte. No es que ahora no siga creyendo que es la más bonita de las ideologías. Pero quizá América Latina me ha devuelto la esperanza en una forma de hacer política distinta.

El caso es que con el tiempo, me di cuenta que lo más valioso de la Nueva Izquierda Latinoamericana era aprender de ella. En fin, yo me alegro mucho por todos los latinoamericanos que viven bajo estos gobiernos de izquierdas, pero mi egoísmo interior también existe. Y quiero un poco de eso aquí. Y cuando digo aquí quiero decir mi pueblo, mi ciudad, mi comunidad, mi país, mi Europa. Y entonces me di cuenta que desde Porto Alegre a los zapatistas, pasando por Chávez, Lula, Mujica, Kirchner, Bachelet, los mapuches, los sin tierra, los piqueteros, las madres de la plaza de mayo, y un largo etcétera, todos ellos tienen cosas importantes que enseñarnos. Y es que Boaventura tiene razón, más razón que un santo cuando dice que la comprensión del mundo es algo más que la comprensión eurocéntrica del mundo. Así que desde entonces me declaro completamente de acuerdo con su proclama, hay que aprender con el Sur. Por que el sur, creedme, nos lo han intentado ocultar mucho, pero es maravilloso. Más maravilloso que el norte. Aquí por el contrario nos hemos rendido hace mucho. Ellos en cambio, son los enemigos de la impotencia.

Y todo esto viene porque cuando veo aquí a mucha gente de izquierdas llevarse las manos a la cabeza porque Pablo Iglesias defiende a Tsipras y su gobierno, aun cuando reconoce, lógicamente, que el acuerdo que ha aceptado no le parece bien. Cuando leo a esta gente, me sorprendo de verdad. ¿Es que no hemos aprendido nada de América Latina?. Veinticinco años después. Que se dice pronto. ¿Aún no hemos entendido absolutamente nada? ¿Para que valen tantas camisetas del Ché, tanto hablar bien de aquellos líderes latinoamericanos?. De qué sirve si no les entendemos. Quizá es que aun nos ha faltado la traducción. No sé. Lo que sé es que cuando uno estudia a la Nueva Izquierda Latinoamericana se da cuenta de que tiene tantas características, es tan diferente. Hay tantos tipos como países. Pese a los intentos de Vargas Llosa, Petkoff y otros que quieren intentar establecer tipologías, siempre cargadas de juicios de valor, la izquierda latinoamericana, como no podía ser de otra forma, es tan variada como naciones la representan. Y ahí, también está su belleza. Cada país hay que estudiarlo en su contexto. Por que cada país tiene sus problemas, sus riquezas, sus fuerzas, sus debilidades, y por eso cada país, cada gobierno, tiene que aplicar una política concreta. Porque aunque les unamos a todos bajo el concepto de Nueva Izquierda Latinoamericana, nadie con un mínimo de inteligencia puede pensar que las políticas que valen para Venezuela puedan valer para Uruguay. Ya Mariátegui se dio cuenta que la teoría política del norte no valía para el Sur, así que no seamos ingenuos y pensemos que el internacionalismo consiste en aplicar la misma política en todos los lugares. Por que vamos a fracasar, como venimos fracasando hasta ahora.

En fin, que lo que yo quería decir, es que una de las lecciones más valiosas que he aprendido estudiándoles es que se defienden. Son un bloque – a pesar de sus diferencias – por eso les unimos en la categoría de “Nueva Izquierda Latinoamericana” porque frente al resto son un bloque. Leía al conservador de Malamud lamentarse amargamente de cómo ninguno de estos líderes critica a Cuba. Es más, la unidad de ellos pidiendo la vuelta de Cuba a la OEA y la presencia de Cuba en la Cumbre de las América, ha sido, entre otras cosas una de las razones por las que EE.UU ha empezado a levantar el bloqueo. Se defienden entre ellos. A pesar de sus diferencias, porque han entendido que el enemigo es otro. Que pelearse entre ellos no es más que servir a los intereses del enemigo, darle carnaza para poder dividirles. Y es que, aunque parezca mentira, aquello de “el pueblo unido jamás será vencido”, puede parecer simple, pero es una verdad como un templo. Y lo han aprendido. Eso no quiere decir que cuando discutan y debatan entre ellos no se critiquen y expongan sus diferentes formas de ver la realidad y de afrontarla. Brasil tiene políticas económicas que para cualquier chavista serían aberrantes. Y sin embargo el primer defensor de Chávez tras la crisis de 2002 fue Lula. Bolivia, Ecuador y Venezuela, no tienen nada que ver con Argentina, Brasil y Chile. Esas diferencia para la izquierda española serían suficientes como para echar al foso de los leones al contrario. Pero es que la izquierda española aun no ha superado aquello del “Frente Judaico Popular” y el “Frente Popular de Judea”. Los romanos joder, los putos romanos son nuestros enemigos. Cómo puede ser que América Latina lo haya aprendido hace tanto y aquí aun no nos enteremos.

Que el enemigo a derribar no es Tsipras, por dios, no caigamos en la trampa de los romanos aka los alemanes y el BCE. Tsipras ha hecho cosas mal, por supuesto, pero representa el primer gobierno de izquierdas de Europa en mucho tiempo, y la valentía de la izquierda peleando. No podemos ser ingenuos y pensar que la realidad griega es tan sencilla. Habrá que cuestionar a Tsipras y exigirle más. Por supuesto. Pero Pablo Iglesias, lo ha entendido perfectamente, si no nos defendemos entre nosotros, si no somos un bloque de izquierdas no vamos a ganar nunca, le estaremos sirviendo su cabeza – y en el fondo la nuestra – en bandeja a los romanos.

Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s