Lentejas

Es curioso como a pesar de que el amor y los sentimientos son casi la rebelión contra el materialismo, sin embargo se suelen relacionar con cosas profundamente materialistas.

Cuando he trabajado en exhumaciones lo que más me ha abrumado e impactado no han sido los huesos, a pesar de lo que se pueda pensar inicialmente. Son los objetos personales los que individualizan y humanizan a quien estás desenterrando. Los botones, las zapatillas, los cinturones, las gafas, los lápices, encontrártelos al lado de esa persona la convierte en alguien con sueños, aspiraciones, intereses. Alguien que tenía razones para reír y llorar. Alguien como tú. Y es ahí cuando sientes de verdad el dolor de toda esa situación.

Es curioso que sean los objetos personales los que más sentimientos nos arranquen del corazón. Pero no es el único caso. Hace casi un año que murió mi abuela, casi siempre consigo estar bien, sin llorarla. Pero entonces, mi padre hace las lentejas que ella hacía, y ese sabor, ese olor, me rompen. Humanizan el vacío que siento y me recuerdan que esa pena que está siempre conmigo es su ausencia.

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