Caspar David Friederich

Ni si quiera soy capaz de explicar qué tiene que le haga tan especial. Pero juro que es uno de mis cuadros favoritos. Me transmite tantas sensaciones…

Creo que tiene que ver con que esté de espaldas, no te mira, no pretende que estés ahí. Simplemente has tenido la suerte de ver esa escena íntima, personal, individual. Normalmente los cuadros te hacen tan partícipes de la escena que casi pareces protagonista. Aquí eres casi un intruso, un cotilla metido en mitad de un momento de soledad. 

También las nubes tienen mucho que ver. Siempre me han parecido algo increíble. Cada vez que vuelo y las veo por encima. Transmiten una sensación de paz, de calma, belleza sencilla. 

Y verle ahí, solo, ante las nubes. Disfrutando el paisaje. Parece lleno de melancolía, pero a la vez de aventura, pasión, bellaza. Quizá incluso esperanza. El arte de estar solo. De asumir lo pequeño que eres en el mundo. Y lo bello que este es.

No lo sé. Quizá divago simplemente. Pero lo que sí sé es que me encanta. Me parece un cuadro perfecto. El arte tiene que removerte por dentro. Para hacerte sentir bien, o mal, o feliz, triste, comprendido. Lo que sea. La magia es que te hace sentir. 

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