Just kids de Patti Smith

Es curiosa la sensación que te invade cuando acabas un libro que te gusta. Yo necesito un rato se silencio. Asimilarlo. Dejar que se guarde bien dentro. Digerirlo. 

Y aunque solo unas páginas antes querría empezar uno nuevo que me enganchara igual al acabarse. Cuando de verdad lo acabo no tengo fuerzas para coger un nuevo libro. Simplemente no me parece bien. 
Es como si quisiera guardarle cierta fidelidad, dejando que me invada el corazón por completo antes de sumergirme en un nuevo relato. 

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Caspar David Friederich

Ni si quiera soy capaz de explicar qué tiene que le haga tan especial. Pero juro que es uno de mis cuadros favoritos. Me transmite tantas sensaciones…

Creo que tiene que ver con que esté de espaldas, no te mira, no pretende que estés ahí. Simplemente has tenido la suerte de ver esa escena íntima, personal, individual. Normalmente los cuadros te hacen tan partícipes de la escena que casi pareces protagonista. Aquí eres casi un intruso, un cotilla metido en mitad de un momento de soledad. 

También las nubes tienen mucho que ver. Siempre me han parecido algo increíble. Cada vez que vuelo y las veo por encima. Transmiten una sensación de paz, de calma, belleza sencilla. 

Y verle ahí, solo, ante las nubes. Disfrutando el paisaje. Parece lleno de melancolía, pero a la vez de aventura, pasión, bellaza. Quizá incluso esperanza. El arte de estar solo. De asumir lo pequeño que eres en el mundo. Y lo bello que este es.

No lo sé. Quizá divago simplemente. Pero lo que sí sé es que me encanta. Me parece un cuadro perfecto. El arte tiene que removerte por dentro. Para hacerte sentir bien, o mal, o feliz, triste, comprendido. Lo que sea. La magia es que te hace sentir. 

La noche estrellada

No sé cuántos años tenía cuando vi por primera vez este cuadro, estaba en primaria y me dediqué a explicarle muy cutremente a mi madre como era eso del puntillismo. Porque estaba francamente alucinada con Van Gogh. Me parecía el pintor más increíble que había visto en mi vida. Y ese cuadro era lo mejor que había para mi en la pintura mundial.
Luego tuve un puzzle en miniatura de “La noche estrellada” que no paraba de mirar. Aunque hay muchos otros cuadros, no solo de Van Gogh que después de este me han llamado la atención. Éste siempre será el primero. El que me hizo alucinar con la pintura. La razón por la que por ejemplo cada vez que voy a Londres tengo que pisar la National Gallery y ver los cuadros de William Turner entre otros.
Hoy mis padres han podido verlo en persona. Y no sabéis la envidia que me da. Solo por este cuadro iría a Nueva York.

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