Periodistas

Confieso que siempre pensé que los periodistas no eran gente de fiar. Aunque la culpa no es solamente mía, hay que reconocer que hay mucha gente mediocre en esa profesión. Supongo que como en todas. La diferencia es que el periodismo tiene una repercusión y una difusión tal que pone en evidencia a quien es malo. Con el tiempo me fui dando cuenta que los grandes amores platónicos de mi vida, además de escritores o poetas, eran periodistas. Y empecé a plantearme que quizá tenía que dejar de pensar que era una profesión mala. Y es que como en todo, hay quien hace de ella la profesión más digna.

Entonces apareció él, un amor que no tiene nada que ver con los amores platónicos. Un amor de verdad, de los de desayunar y coger el autobús juntos. De esos que hacen que la rutina no parezca un precipicio. Porque los amores platónicos no están mal, pero nunca son capaces de hacerte sentir tanto, ni hacerte feliz de verdad. Y resultó que quiere ser (y, a estas alturas, ya es) periodista.

Yo sé que el mundo nunca es tan bonito ni tan fácil como creemos. Yo sé que es difícil abrirse camino incluso cuando uno tiene claro cuál es su camino. Pero también sé que a la gente que vale la pena de verdad siempre se le abren las puertas en algún momento. Y más a la gente que trabaja duro y pelea por ser distinto. Sobre todo a aquellos que dignifican todo lo que se proponen.

Sé que el mundo es difícil y que la mayoría de las veces uno se cansa de luchar contracorriente, pero también sé que no hay tanta gente especial por ahí. No tan especiales como él.

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Just kids de Patti Smith

Es curiosa la sensación que te invade cuando acabas un libro que te gusta. Yo necesito un rato se silencio. Asimilarlo. Dejar que se guarde bien dentro. Digerirlo. 

Y aunque solo unas páginas antes querría empezar uno nuevo que me enganchara igual al acabarse. Cuando de verdad lo acabo no tengo fuerzas para coger un nuevo libro. Simplemente no me parece bien. 
Es como si quisiera guardarle cierta fidelidad, dejando que me invada el corazón por completo antes de sumergirme en un nuevo relato. 

Caspar David Friederich

Ni si quiera soy capaz de explicar qué tiene que le haga tan especial. Pero juro que es uno de mis cuadros favoritos. Me transmite tantas sensaciones…

Creo que tiene que ver con que esté de espaldas, no te mira, no pretende que estés ahí. Simplemente has tenido la suerte de ver esa escena íntima, personal, individual. Normalmente los cuadros te hacen tan partícipes de la escena que casi pareces protagonista. Aquí eres casi un intruso, un cotilla metido en mitad de un momento de soledad. 

También las nubes tienen mucho que ver. Siempre me han parecido algo increíble. Cada vez que vuelo y las veo por encima. Transmiten una sensación de paz, de calma, belleza sencilla. 

Y verle ahí, solo, ante las nubes. Disfrutando el paisaje. Parece lleno de melancolía, pero a la vez de aventura, pasión, bellaza. Quizá incluso esperanza. El arte de estar solo. De asumir lo pequeño que eres en el mundo. Y lo bello que este es.

No lo sé. Quizá divago simplemente. Pero lo que sí sé es que me encanta. Me parece un cuadro perfecto. El arte tiene que removerte por dentro. Para hacerte sentir bien, o mal, o feliz, triste, comprendido. Lo que sea. La magia es que te hace sentir. 

El amor

Es curioso que haya tantas películas y libros que hablan del amor y por mucho que tratan de explicarnos qué es, creo que se olvidan de algo fundamental. Para mi el amor es sobre todo querer compartirlo todo. Hasta el pasado. Es querer volver a ir a todos los sitios que has conocido en tu vida y enseñárselos. Y tratar así de que sienta lo que tú sentiste. 

Viajar juntos a sitios donde uno y otro ya habeis estado es como tratar de viajar al pasado. Enseñarle quién eres. Y sobre todo por qué sitios, qué personas y que vivencias eres como eres. Porque al fin y al cabo cuando alguien quiere a otra persona, quiere su forma de ser. En todas sus dimensiones. Y lo más bonito es que puedan enseñarte que puerto le enseñó a querer el bocadillo de caballa, en qué mezquita lloró de emoción, dónde descubrió que alguna vez quería vivir en Londres, por qué le gusta el té negro, cuándo se dio cuenta de que la Historia es su pasión, en que mar descubrió que quería tocarlos todos. 

Para mí ha sido todo un descubrimiento darme cuenta de que a pesar de todos los países que me faltan por ver en mi lista, quiero repetir con él todos los que fueron importantes para mi. Quiero que los vea conmigo y no parar de contarle historias. Y sobre todo, deseo que le encanten tanto como a mi. 

Contigo

Yo solía ir mucho de camping con mis padres y tengo muy buenos recuerdos de esos viajes. Disfruto de la naturaleza, de la libertad de estar en tu casa móvil. De montar en un coche e ir al siguiente destino llevando todo contigo. 

Ha sido un placer compartir eso contigo. Y que haya sido la primera vez conmigo. Ha sido maravilloso. No puedo dejar de pensar en el siguiente viaje juntos con nuestra tienda a cuestas.