Papá cuéntame otra vez

No sé que me pasa con la frase “Papá cuéntame otra vez esa historia tan bonita, de aquel guerrillero loco que mataron en Bolivia” que cuando la oigo se me llenan los ojos de lágrimas y la garganta de congoja. 

Creo es porque lo llama “historia”, me hace sentir como si hablara de un cuento de esos que se cuentan a los niños para hacerles creer que la vida es maravillosa. Y me da pena pensar que parece ya más una historia que una realidad.

Qué canción madre mía. Qué bonita oírla en directo. 

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11 de noviembre

Qué magia tienes Robe. En todo lo que haces. No importa que sean canciones para Extremoduro, poesía, novelas o, como ahora, canciones solo de Robe.

Eres magia pura en el mundo real y sentirla es una sensación increíble. 

Qué concierto, que bonito verte, cantarte… Que de Extremoduro hayas salvado la que más me gusta y haber acabado con la que más ganas tenía de escuchar. 

Gracias por la magia en un mundo como este
https://youtu.be/5zfZXq101Ps

Pablo Iglesias con Javier Krahe en Otra Vuelta de Tuerka

Ya dije lo que era para mi Pablo Iglesias. Esta vez me toca explicar por que Krahe también he hecho que vea una entrevista. Para mi Krahe era ese señor que cantaba canciones graciosas desde un casette que mi madre ponía en el coche. Era ese hombre que me hacía reír a carcajadas cuando iba con ella a cualquiera lado. No es que le oyera mucho de pequeña. De vez en cuando, cada mucho tiempo, cuando íbamos las dos en el coche y ella metía el casette. Empezaba a sonar y con el tiempo terminé aprendiéndome las canciones de La Mandrágora.

Ahora cuando voy sola en el coche lo pongo. Me gusta oírles. Confieso, que en un 99% porque me recuerda a ella. El otro 1% lo reservo a esas maravillosas letras. Así que Krahe, como tantas otras cosas, se fue convirtiendo en algo que comparto con mi madre. Algo muy importante, obviamente. Por eso hace unos meses cuando la Revista Mongolia decidió entrevistarle en el Teatro Barrio fuimos a verle. Ella y yo. Madre e hija. A reencontrarnos con un viejo vínculo. A reírnos. A cogernos de la mano sentadas en aquel maravilloso y esperanzador teatro.

En el Teatro Barrio, Madrid.

En el Teatro Barrio, Madrid.

La música es una de las cosas que más compartimos mi madre y yo. Y por eso, en muchas canciones tengo su recuerdo muy presente. Eso hacen que sean más bellas aun (ya lo siento por los artistas, no pueden igualarla en mi corazón). Y ahora escucho a Pablo hablar de algo tan importante que tiene la música. Cómo te conecta con otras generaciones. Habla de La Mandrágora y como tantas, y tantas generaciones, hasta llegar a la mía han escuchado sus canciones. Se han reído. Se han emocionado. Les ha inspirado. Y eso se lo debo a mi madre. Ella me los enseñó y con eso me conectó a muchas muchas generaciones con las que es un placer sentirme unida

La Mandrágora y Krahe, no sería para mi nada si no fuera por mi madre. Ella que me conecta siempre con lo más alegre y tierno de la vida. Así que es un placer muy bonito oírle hablar (y cantar) con Pablo Iglesias.