Frase 203

“El 15 de mayo de 2011 se produce una de las movilizaciones sociales más masivas de la democracia. El inicio de las acampadas y ocupación de las principales plazas de todo el Estado, así como las concentraciones masivas y no violentas de los días posteriores supondrán el acto de desobediencia civil más masivo de la historia del país. 

[…]

Lo importante del 15M es que finalmente se articula como un espacio en el que se pueden agregar demandas muy diferentes y en torno al cual se acaban configurando multitud de experiencias. […] No todo es 15M en el período de movilizaciones del 15M, aunque esa fecha impregne gran parte del imaginario social del Estado español en los últimos tiempos” 

Julia Nuño de la Rosa García en “Del “que se vayan todos” al “no nos representan”. Respuestas a la crisis económica en Argentina y España. 

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Patria. Pueblo. Unidos Podemos

Reza así la pancarta a la entrada de mi pueblo. Y por ella y por las conversaciones que últimamente tengo con mis seres más queridos. Mis españoles más queridos. Los que han construido la España bonita. Por eso pienso que hay algo profundamente romántico en eso de compartir sueños con tus compatriotas, los que están en tu tierra y los que tuvieron que irse. Qué versión tan bonita de la patria nos ha devuelto Podemos.

Fragmento de “Podemos y la espiritualidad” de Juan Carlos Monedero

“El ser humano, en su evolución, posee un cerebro que le permite una autoconciencia y una capacidad de imaginación muy por encima de las posibilidades siempre presentes de evitar la muerte. Ese es nuestro drama: saber que somos finitos y no poder evitarlo. La religión o el nacionalismo son remedios muy humanos para burlar la muerte. Creo -y nunca mejor dicho- que la transformación social, guiada por la empatía y la fraternidad, es una mejor bandera. Una trascendencia laica que otorga sentido a la vida y que construye escenarios sociales guiados por la alegría”

Para leer el texto completo pinchar aquí

Carta de Juan Carlos a los amigos y amigas de Podemos

Saludos a todas las amigas y amigos de Podemos, a toda la gente que confía en el cambio en España.

Ha sido un mes muy intenso que todos y todas habéis vivido y sufrido con nosotros y en especial conmigo. Me decía un abuelo que ha peleado mucho durante toda su vida que no recuerda durante toda la transición tantas ganas de acabar con una formación política. El régimen ha creído que podía acabar con Podemos intentando acabar con mi persona y ha dirigido todas sus baterías contra mí. Pero en verdad yo no soy tan importante. La fuerza de sus ataques habla de vuestra fuerza y el miedo que les habéis creado.

Tengo que daros las gracias a todos los que habéis confiado y también muchas disculpas a los que os han faltado argumentos durante este mes. Ha sido demasiado tiempo.

En Podemos no somos profesionales de la política y yo también, en algún momento, me he quedado sin palabras ante la intensidad de las mentiras y la virulencia de los ataques. He necesitado tiempo para preguntarme qué había cambiado en mi vida en apenas un año para que de pronto una persona sin ningún cargo público, alguien que no es diputado, senador, alcalde o Ministro, que tampoco se ha propuesto para ningún cargo en las elecciones, se puede convertir en el centro de la información de todo un país.

He tenido que entender que todo esto no era nada conmigo. Yo no soy tan importante. Los ataques contra mí eran ataques contra algo que ha puesto muy nerviosos a los poderosos de nuestro país. Y lo único que ha cambiado políticamente en mi vida en el último año se llama Podemos.

La única salida de los partidos del régimen es intentar colocar un discurso: todos somos iguales. Pero es mentira. Ojalá se persigan los delitos verdaderos en España, ojalá se persigan la corrupción como han demostrado ser capaces de perseguir a los opositores.

Parece cada vez más claro que el partido de gobierno pone las instituciones a trabajar en su beneficio. El Ministro Montoro amenaza a un ciudadano, y la Vicepresidenta del Gobierno, la que no hablaba de personas concretas , hasta dos veces se ocupa de mi persona en la rueda de prensa después del Consejo de Ministros. De alguien que no es nadie. Sólo, según ellos, una amenaza para los privilegios que han conseguido a costa de los derechos de la mayoría.

Un diario importante saca en primera página que había falseado mi currículum y cuando todo lo que ahí decían se demuestra que es mentira, no sacan el desmentido ni piden disculpas. Después de decir en primera página que un profesor de universidad había falseado su currículum.

Otro diario importante dice que me han ingresado cifras enormes de dinero, pero no dicen ni dónde ni cuándo ni en qué cuenta. Pero es primera página.

O dicen que no he pagado impuestos cuando he abierto una empresa en España y he declarado impuestos apenas unas semanas después, dejando claro que aquí no hay ocultación de ningún tipo.

No les importa que ganemos dinero. Eso no es ningún problema. Lo que les preocupa es en qué nos lo gastamos. Y en mi caso, el dinero que he ganado a través de mi empresa me lo he gastado en un proyecto de comunicación. No en un jaguar ni en un palacio en Pedralbes. La Tuerka es un proyecto que emitía un día a la semana en un garaje de Vallecas y que hemos sido capaces de emitirlo todos los días y que un equipo de gente joven que daba lo mejor de sí de manera voluntaria puede ahora enfrentar su proyecto de manera digna. Y eso a los poderosos no les gusta, no pueden soportarlo.

Han seguido mintiendo. He repetido que la fiscalidad de mi empresa es correcta, legal y legítima. Pero daba lo mismo. Necesitan decir que somos iguales que ellos.

Mi declaración voluntaria complementaria no tiene detrás que antes hiciera nada ilegal, sino hacer la declaración que evitara cualquier discusión con hacienda evitando la confrontación con un Ministro, que también debiera ser el mío, pero que se comporta como una persona al servicio de la casta.

Han querido ganar en los medios de comunicación lo que no son capaces de ganar en las urnas.

Me han acusado de cualquier barbaridad con un solo fin: que me vaya ¿qué me vaya de dónde? No soy Ministro, alcalde, diputado ni candidato a nada. Mi única tarea es coordinar el programa de Podemos. Si de lo que se trata es de que deje de ser Juan Carlos Monedero, me temo que en eso no voy a poder satisfacerles.

Algunos pretenden igualmente que renuncie a mi relación con América Latina. Es un error. La principal ventaja que tiene España respecto del resto de Europa es que tenemos un continente que habla nuestra lengua y forma parte de nuestra historia. Renunciar a ello es condenarnos a ser la esquina de Europa. Es un continente hermano, en toda su pluralidad y contradicciones, y así, como un continente hermano lo siento.

He cometido errores. Claro. Somos humanos. Pero no de los que nos acusan. El principal error es no haberos dado explicaciones antes. He tenido que esperar a tener todos los papeles que prometí enseñar. Y también que recuperar papeles de hace 20 años, porque me han acusado de cosas que supuestamente hice o no hice hace 20 años. He tenido que terminar el curso, corregir exámenes y demás tareas de mi trabajo. Y entender qué estaba ocurriendo porque no me reconocía en ninguna de las portadas y de las informaciones sobre una persona que me parecía ajena a quien yo soy.

No soy ni quiero ser un profesional de la política. Aún menos de la vieja política donde el éxito se mide por tu capacidad de acuchillar a cualquier adversario. He aprendido algo con mucha fuerza este mes: ni portadas ni gobiernos mafiosos ni el miedo del régimen van a amordazarme. Sé que viene un año muy duro para todos los que queremos cambiar las cosas. Con tantas amenazas no podemos permitirnos el lujo de cometer ningún error. Por eso os pido una vez más disculpas por no haber sido capaz de poder responder antes ante vosotras y vosotros.

La marcha del cambio del 31 de enero me ha enseñado muchas cosas importantes: nos habéis demostrado que sabéis que los ataques no son a nosotros, sino a todos; golpean en nuestro rostro, pero van dirigidos a toda la gente que quiere cambiar. Pueden intentar asustarnos a nosotros, pero no pueden asustar a todo un pueblo.

El cambio ya ha empezado. Y todas y todos hacemos mucha falta.

Nos vemos en las calles.

Juan Carlos Monedero

Secretario de Programa y Proceso Constituyente

¿Por qué acusan de populista a Podemos?

Hay términos (conceptos) controvertidos. Complicados de definir, de delimitar. Términos como populismo, pero también hay otros como terrorismo. Esta controversia, este vacío en la hegemonía de una definición consensuada y aceptada por todos para definir estos conceptos permite (o posibilita más bien) que cierto individuos hagan uso (y sobre todo abuso) de estos conceptos. Decía así muy acertadamente Monedero en el prólogo a La Nueva Izquierda en América Latina (2008): “La acusación de terrorista es la excusa urgente encontrada para solventar la pérdida de vigor de la acusación de comunista. Al final en el totum revolutum, no parecía haber diferencias entre Al Qaeda, ETA o las FARC – todas ellas organizaciones que han atacado objetivos civiles de manera indiscriminada – y los zapatistas pese a que son estos quienes sufren la violencia del Estado. “Terroristas” serían los profesores que exigen sus derechos en Oxaca y los mapuches de Chile, “terroristas” serían los cocaleros bolivianos y los que protestan contra el Plan Colombia, “terroristas” los que cuestionan la autoridad de la DEA norteamericana y los que quieren sacar las bases militares extranjeras de su territorio o reclaman la soberanía sobre las riquezas naturales. Una mezcla que no ayuda a la comprensión de los conflictos y que pretende una descalificación general que no es sino un arma de construcción de un sentido común conservador”

Obviamente son posibles también las referencias europeas a este tipo de descalificaciones con el término de terrorista, pero en este prólogo Monedero habla de América Latina puesto que este es el tema del libro. A pesar de esta ausencia, la centralidad de América Latina me sirve también para mi propósito puesto que el término de populismo, hasta la llegada de Podemos parecía poder designar solo a los gobiernos latinoamericanos, y no los nuestros, europeos superiores.

No pretendo realizar una exposición clarividente sobre el término de populismo. Nada que saque de dudas sobre qué es exactamente el populismo. Es un debate abierto entre historiadores (lo sé por qué es mi mundo), y supongo que también entre politólogos. Lástima que quienes lo usan no son ni lo uno ni lo otro, y raras, rarísimas veces han leído algo de este término. Por el contrario lo usan como un insulto – igual que decía Monedero sobre “Terrorismo” – que tiene cierto cariz académico e intelectual y por eso – creen (o quieren hacer creer más bien) – cargado de razón.

Lo que vengo a criticar, no lo hago por mi afinidad con Podemos, lo hago como historiadora graduada e interesada en las dinámicas latinoamericanas de los siglos XX y XXI. Dinámicas políticas y sociales especialmente. (No me desvío del tema, lo prometo).

Desde mi punto de vista esta crítica a Podemos, que no deja de ser un insulto fácil – más sencillo al menos que proponer alternativas eficaces que logren la mayoría social que ellos están logrando. Un insulto sin embargo que no es nuevo. Y es que este es el insulto típico, que hasta ahora estaba reservado a los gobiernos latinoamericanos (a saber, lo que ellos llaman repúblicas bananeras y bolivarianas). Un insulto que para mi está basado en la pretendida superioridad de unas ciencias sociales minadas por el eurocentrismo. Una superioridad que en su versión más light se manifiesta como un paternalismo que pretende enseñar a esos pobres latinoamericanos lo que es la política de verdad. Paternalismo que considera a los latinoamericanos incultos, analfabetos, manejables. Incapaces de distinguir al buen del mal político. Que se dejan manejar, adoctrinar, por caudillos (si, por qué aquí tenemos presidentes de gobierno, allí resulta que tienen caudillos. Aquí tenemos gobiernos, allí en cambio regímenes. No creáis que esos términos son neutros, ni baladís. Están cargados de connotaciones negativas que generan toda una retórica con un fin muy claro). El caso es que allí les llega un cualquiera – véase Chavez – que les dice lo que quieren oír (¿os suena?) y les compra los votos dándoles comida, educación y casas (Ya lo decía Galeano, ” Chávez es el demonio ¿por qué? Porque alfabetizó a 2 millones de venezolanos que no sabían leer ni escribir”). Y ellos pobres, incultos, que no saben lo que está bien (el neoliberalismo) y lo que está mal (el socialismo), se creen que toda esa retórica populista (por que es mala malísima) les va a salvar de aquello a lo que estamos condenados aquí en la vieja Europa.

Y cuando resulta que les salva, o como mínimo hace lo que puede, aquí los medios de comunicación (que tienen intereses económicos allí, no creáis que son críticas desinteresadas) se dedican a demonizar, insultar y desprestigiarles. Igual que Podemos acusa constantemente a la casta española de tratarnos como menores de edad sin derecho a decidir, la prensa trata a los latinoamericanos como a inferiores que se dejan gobernar por caudillos populistas. No como aquí con democracias tan asentadas (¿o no?) que sabemos bien de separación de poderes (¿seguro?), de libertad y democracia.

Y nadie se molesta en saber qué es el populismo. Nadie se molesta en ver a quien definió en su momento. Aquí nos vale con que nos digan que Chavez es populista. Pues bien esa es una de las dinámicas en juego – a mi modo de ver – más fundamentales en esta acusación de populistas a Podemos. ¿Por qué? Por que la campaña de desprestigio a Podemos se basa, entre otras cosas (no me olvido de los intentos de vincularles con el terrorismo, pero ese es otro debate), en eso precisamente. En vincularles a la odiada América Latina. A la comunista América Latina. A la bolivariana América Latina. A la antiimperialista América Latina. ¿Para qué vincularles? Para hacerles inferiores. Igual que se ha tratado de presentar siempre a América Latina. Si Podemos son como ellos, son inferiores, despreciables, incapaces de dirigir un país de esta amada y superior Europa.

Por tanto, para mi, la acusación de populistas a Podemos está lleno de esa superioridad eurocéntrica, del aberrante paternalismo que impera aquí para con las sociedades latinoamericanas. Y sobre todo, del miedo. El miedo a que alguien crea que eso que en muchos países latinoamericanos tratan de construir sirva de ejemplo, de esperanza, de baluarte, de inspiración para construir algo aquí. No porque sean hojas de ruta, sino porque quizá llevan muchos años gritándole a la izquierda europea que se equivocan, la izquierda no murió en 1989, el fin de las ideologías no fue tal. El capitalismo aun no ha vencido. Y como no ha vencido hay esperanza. Hay nuevos modos de hacer la política. Nuevas formas de entender la democracia.

Se les cae el chiringuito. Y eso asusta, claro que asusta. No han comprendido aun que deben tratarles como a iguales. Que deben sentarse a debatir con ellos y no a tratarles como si fueran inferiores – que es lo que pretenden al acusarles de populistas. Y como no lo entiendan pronto se van a estampar contra su propio ego. Y la realidad, que es dura, muy dura.